La falda es hoy una de las prendas básicas en cualquier guardarropa femenino. Ya sea formal, casual, tableada, corta o hasta los tobillos, es y seguirá siendo una prenda muy versátil que puede combinarse con muchas otras piezas para generar atuendos y estilos diferentes.
Desde los inicios de la humanidad, tanto hombres como mujeres han hecho uso de esta prenda para protegerse contra el frío y las inclemencias del clima. Se trataba tan solo de un recuadro de tela agujerado por la parte de en medio, por el cual se insertaba en el cuerpo, y se sujetaba con una cuerda en la cintura alta o hasta el pecho. Sin embargo, ya en la época de los sumerios, asirios y egipcios, se crearon ciertas diferencias. Los egipcios, por ejemplo, crearon los plisados, y los hombres la llevaban arriba de la rodilla, mientras que las mujeres la llevaban hasta el tobillo, ajustada al talle y con tirantes.
Durante los años sesenta, surgió un tipo de falda jamás visto antes, y que perdura hasta la actualidad: la minifalda. Fue creada por la británica Mary Quant, inspirada en los automóviles “Mini”. Se caracterizaba por tener un largo que llegaba arriba de la rodilla, algo sumamente escandaloso para la época. Este largo no solo representaba una moda, sino una forma de expresar la liberación femenina de aquellos tiempos.
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